20 jul. 2016

¡Sonríe! Un cómic para niñas

¿Crees que los cómics o novelas gráficas no son más que un «mal menor» que hay sufrir para que los niños se aproximen a la lectura? Sigue leyendo. Si, por el contrario, crees que los cómics son una alternativa de lo más legítima a las novelas infantiles y juveniles, sigue leyendo también.


Numerosas pruebas y estudios demuestran que el arte secuencial está a la par con la literatura en cuanto a capacidad narrativa y mérito artístico. No en vano, una obra como Maus, de Art Spiegelman, ganó el premio Pulitzer en 1992. Desde entonces, el respeto y la pasión por este género ha ido de la mano de su reconocimiento literario y comercial. 


Hoy en día, prácticamente todas las bibliotecas públicas cuentan con una nutrida sección de novelas gráfica, y cada vez son más los docentes que comprenden los beneficios de utilizarlas en las aulas. Por encima de todo, se ha reconocido la conclusión aplastante de que para hacer un buen lector hacen falta lecturas divertidas, con las que el lector pueda identificarse.

Cada vez son más quienes se pronuncian a favor del cómic como lectura legítima. Desde el blog Club Peques Lectores, una iniciativa familiar para el fomento del amor por los libros entre los más pequeños, por ejemplo, afirman que los cómics son una herramienta muy útil para este fin, puesto que «Promueven la imaginación y creatividad del niño: tienen poco texto porque las imágenes ya cuentan mucho de la historia, así que los niños deben observar e imaginar gran parte de lo que está pasando.»

Como en Maeva también estamos convencidos de que los cómics son una lectura muy recomendable y que los temas y personajes femeninos suelen quedar relegados a un segundo plano en este género, hemos lanzado recientemente ¡Sonríe!, un relato autobiográfico de autora Raina Telgemeier (San Francisco, 1977). 




A los doce años, Raina no quiere otra cosa que ser una chica normal, igual que sus compañeros, pero tras partirse dos dientes en una caída empieza un calvario para ella en el que deberá someterse a numerosas operaciones y a un sinfín de aparatos dentales de aspecto horroroso que harán zozobrar su confianza en sí misma.

¡Sonríe! no solo habla de las dificultades de entrar en la adolescencia y dejar atrás la infancia, sino que también trata la complejidad de las dinámicas familiares, de padres a hijos y entre hermanos, las a veces tensas relaciones con los amigos, y cómo a veces hacerse mayor significa comprender que hay amistades que no nos hacen bien y a las que debemos plantar cara.

Todo ello contado con humor, sensibilidad y ternura, con el estilo fresco y diáfano de línea clara del dibujo de Raina Telgemeier. Una historia sincera y muy realista en la que cualquiera puede verse reconocido en el complejo paso de la infancia a la pubertad que gustará a todo tipo de lectores, tanto a los muy voraces como a aquellos más reticentes que encontrarán en el dibujo una entrada más asequible a la lectura.

El dibujo en el cómic, sin embargo, no debe verse como un mero «atajo» para aligerar la lectura, sino como un lenguaje paralelo que permite expandir la experiencia lectora. Los cómics no deberían verse como una muleta para los lectores jóvenes más renuentes, sino como un género literario más que puede alimentar la imaginación, la cultura y la sensibilidad de los lectores. Eso sí, de una forma amena, visual e inspiradora.

¡Sonríe! es una lectura ideal para cualquier momento del año, pero con sus colores vivos y refrescante temática, ¿no apetece leerlo en la playa o junto a la piscina?


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