26 oct. 2017

Hoy presentamos... Supersorda

¡Hola lectores! Hoy os presentamos una novedad súper especial para nosotros, una poderosa y excepcional novela gráfica sobre ser diferente. Hoy presentamos...


Supersorda


Ir al cole y hacer amigos puede ser muy difícil. Pero ¿ir al cole y hacer amigos cuando llevas un audífono enorme atado al pecho? ¡Para eso hacen falta superpoderes!

En estas memorias llenas de humor en forma de novela gráfica, la autora e ilustradora Cece Bell  narra  cómo  perdió  el  oído  cuando  era muy pequeña y su experiencia con el Phonic Ear,  un  potente  –e  incómodo–  audífono.  El Phonic  Ear  permite  a  Cece  oír  –a  veces, incluso  cosas  que  preferiría  no  escuchar–, pero también la aísla de sus compañeros. Lo único que quiere Cece es encajar y encontrar un amigo de verdad, alguien que la aprecie por quien es. Tras un montón de problemas, descubre  cómo  aprovechar  el  poder  del Phonic Ear y llegar a ser «Supersorda, la que los  escucha  a  todos».  Y,  lo  más  importante de  todo:  consigue  encontrar  su  lugar  en  el mundo y la amistad que tanto ansiaba.


«Cálida, con mucho humor y llena de superpoderes,

Supersorda es una delicia total».
— Raina Telgemeier


Esta magnífica novela gráfica le ha valido en 2017 el prestigioso premio Eisner al "Mejor escritor e ilustrador" a su autora, Cece Bell (Virginia, 1970). Graduada en ilustración y diseño en la universidad, ha trabajado como ilustradora en todo tipo de proyectos. Actualmente se dedica por completo a escribir e ilustrar sus propios libros infantiles, como Rabbit & Robot: The Sleepover, finalista del premio Geisel. Vive en Virginia con su marido, Tom Angleberger.

Además del premio Eisner, Supersorda se ha hecho con los premios Newbery y ALA/YALSA a la Mejor Novela Gráfica, y ha sido considerado uno de los mejores libros del año por Publishers Weekly, School Library Journal, The New York Times, Chicago Public Library, Horn Book, New York Public Library y Chicago Public Library.


«Esa autora e ilustradora ALUCINANTE que resulta que es sorda.»
Traducción y adaptación del texto de Cece Bell para The Guardian

Supersorda es una novela gráfica basada en mis experiencias infantiles con la pérdida de audición y los audífonos; también es una crónica de mi, a veces difícil, búsqueda de un amigo verdadero. Como digo en el epílogo del libro, Supersorda puede tratar sobre la sordera, pero “no es, de ninguna manera, una representación de lo que pueden vivir todos los sordos… no soy experta en la sordera de nadie excepto la mía”.

Llevo quince años escribiendo e ilustrando libros infantiles. Supersorda no es mi primer libro, pero sí mi primera novela gráfica. Hasta ahora había hecho libros ilustrados y recopilaciones de historias cortas para niños. Aún no estaba preparada para hablar de mi sordera. No quería que me encasillaran como “esa autora e ilustradora sorda”; quería que me conociesen como “esa autora e ilustradora ALUCINANTE”. Necesitaba tener unos cuantos libros a mis espaldas antes de estar preparada para enfrentarme a mis experiencias como una persona sorda. Y quizá ahora podré ser conocida como “esa autora e ilustradora ALUCINANTE que resulta que es sorda”. ¡Eso suena bien!

Supersorda empezó siendo un blog. Hace unos siete años, estaba en la cola del supermercado. Me resultó muy difícil leer los labios a la cajera. No podía entender nada de lo que estaba diciendo, y empezó a molestarse conmigo hasta el punto de enfadarse. Me puse tan nerviosa que cuando llegué al coche estaba llorando desconsoladamente. ¿Por qué no me quité los audífonos y los agité en su cara diciendo: “No puedo entenderte, soy sorda, ¿lo ves?”? Pero eso no fue lo que hice, porque nunca había hecho algo así. Llevaba siendo sorda más de treinta años y era incapaz de decirlo –simplemente, no podía. Y por eso comencé el blog. Y a medida que lo escribía, descubría que tenía historias reales que contar, especialmente sobre mi infancia.
Por aquel entonces estaba leyendo una novela gráfica para adolescentes basada en la vida de su autora: ¡Sonríe!, de Raina Telgemeier. Me di cuenta de que la novela gráfica era el formato perfecto para contar mi historia. Y, demonios, ¡sabía escribir! ¡Sabía dibujar!

La principal razón por la que pensé que la novela gráfica era el formato perfecto para mi historia es una: los bocadillos de diálogo. Son geniales. Me permiten mostrarle perfectamente al lector lo que oye y no oye mi personaje –una parte muy importante en la historia de una persona sorda. A medida que voy perdiendo audición, el diálogo en los bocadillos empieza a difuminarse. Cuando no puedo oír nada, los bocadillos están vacíos.
Tanto de niña como de adulta, la forma en la que experimento el diálogo es complicada. Simplemente porque pueda oír a alguien cuando habla (gracias a mis audífonos) no significa que pueda entenderles –es  necesario leerles los labios para entenderles por completo. Lo que escucho sonaba, y aún suena, confuso –tal y como lo represento en los bocadillos.

El hecho de hacer una novela gráfica también me permitía representarme a mí misma y los demás como conejos, la metáfora visual perfecta para mi experiencia. Los conejos tienen las orejas grandes y una audición muy buena. Siendo la única niña sorda de mi colegio, me sentía como el conejo cuyas orejas no funcionaban y dibujar los cables de los audífonos de forma que subían por mi cabeza hasta las orejas de conejo (al contrario que llevarlos a mis orejas reales) refleja perfectamente como me sentía: como que llamaba la atención de todo el mundo. Normalmente no me sentía una superheroína; me sentía un poco confusa. ¿Era sorda? ¿Qué significaba eso? Estas preguntas son la verdadera esencia del libro.


Si os gusta Raina Telgemeier, ¡no podéis perderos Supersorda!

¡Feliz lectura!

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